«Apenas puedo dormir por el olor»

por Marketing (0 comentarios)

Llegó hasta la casa de Ulrich Siegenthaler, en Muolen (San Galo, Suiza), la noche del sábado por la rotura de una cañería. No ha sido la primera vez. El ayuntamiento conocía el riesgo.

«Parece increíble que esté todo destrozado», dijo Ulrich Siegenthaler, de 66 años. La noche del sábado, una cañería de agua reventó delante de su casa de Muolen (San Galo, Suiza). En menos de dos horas, 170 000 litros de agua entraron en la planta baja de la vivienda.

Siegenthaler se despertó por el ruido del agua, según publicó el periódico St. Galler Tagblatt. «No fue un despertar agradable. No sabes qué hacer. Prácticamente no puedes hacer nada, ante tal cantidad de agua», cuenta el hombre a 20 Minutos.

250 botellas de vino echadas a perder

Ni la sauna, ni los muebles, ni el piano... ni siquiera la colección de vinos de Siegenthaler se libró de la gran masa de agua. Según nos cuenta, se han echado a perder unas 250 botellas. «El vino era casi todo Amarone, que no es precisamente barato».

Pero el agua no ha sido el mayor de los problemas. Mucho peor ha sido el barro que ha traído con ella. «Yo diría que hasta dentro de unos dos meses no estará todo limpio y desinfectado», calcula el hombre. Quitar el barro, ya seco, resultará una tarea muy laboriosa. «El barro ha dejado un olor muy desagradable en el aire, así que apenas se puede dormir en las casas». Los daños materiales ascienden a más de 100 000 francos suizos.

Aumento de 3 bares en la presión

No es la primera vez que Siegenthaler sufre la rotura de una cañería. Según cuenta el Tagblatt, la culpable de esta rotura sería Wasserkorporation Muolen, la compañía de agua de la zona, que aumentó la presión del agua unos tres bares debido a que las casas situadas a más altura tenían problemas con el suministro. «A las casas situadas en lugares bajos llegaba una presión de ocho bares; a las de los puntos más altos, de unos seis bares», explica Beat Eigenmann, presidente de Wasserkorporation Muolen.

No obstante, se conocía el riesgo que esto implicaba para las tuberías más antiguas. «Era solo cuestión de tiempo que se produjera una rotura en alguna de las tuberías antiguas», cuenta Eigenmann. La mayoría son de los 70 y los 80. Siegenthaler se muestra claramente molesto a este respecto, ya que para él no era tan evidente: «Todo el mundo sabía que era una bomba a punto de estallar, menos yo».

La tubería rota se descubrió el pasado lunes y va a sustituirse ahora. Según Eigenmann, están modernizando la red de agua. De los costes de la nueva tubería se hará cargo el ayuntamiento. Los daños de la casa de Siegenthaler será él mismo quien tenga que asumirlos, según nos cuenta Eigenmann. Siegenthaler ya ha informado a su seguro, pero aún no está claro si cubrirá los daños.

20minuten, «Apenas puedo dormir por el olor»: https://www.20min.ch/schweiz/ostschweiz/story/-Dass-die-Zeitbombe-tickt-wussten-alle--ausser-ich--13353351, consultado el 09.10.2019.

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